ENTENDIENDO EL ENTRENAMIENTO

¿Construirías más pisos sobre unas vigas torcidas? ¿Te subirías en un ascensor que está marcando “peso máximo alcanzado”? Tal vez… ¿verías raro que el coche de tu abuelo que lleva 30 años sin moverse no funcionara?

Supongo que tu respuesta es algo así como “obvio que no”.

Entonces … ¿porqué asumimos estos comportamientos como normales a la hora de afrontar el entrenamiento? ¿Qué no? Piensa, en orden, en las preguntas que acabo de formular, mientras te lanzo estas.

¿Meterías más kilos en tu sentadilla si no tienes la movilidad adecuada para ello?

¿Te pondrías a correr para “ponerte en forma” con 10 kg de más?

¿No ves la relación entre estar 24/7 de la cama al coche, del coche a la silla de oficina, y de ahí al sofá, para repetir el ciclo?

Supongo que, en este caso, las preguntas en general no te parecen tan “surrealistas”.

Bien, pues bajo mi punto de vista, esa concepción del entrenamiento es incoherente, irresponsable e ineficiente y, aunque cada vez menos, soy consciente que aun a día de hoy se sigue llevando mucho este tipo de prácticas, impulsadas principalmente por la industria del marketing fitness, arropada, en muchas ocasiones, por cantantes, presentadores, actores de moda y, en general, todo el repertorio de “fit influencers” con conocimientos nulos o básicos sobre el tema, que acaban por generar en la población general una gran confusión sobre todos los temas relacionados con el fitness y el entrenamiento.

Es por ese motivo, que, para afrontar un proceso de entrenamiento con garantías, tanto tu calidad de movimiento (buena movilidad, estabilidad y control motor) como tu composición corporal deben de ser óptimas. Es entonces cuando podrás empezar a funcionar sin dolor (o recuperarte de una lesión aguda), correr para mejorar tu forma física, o hacerte más fuerte en tu sentadilla. En fin, orientarte hacia objetivos más específicos.

Ambos escalones, tanto calidad de movimiento como una buena composición corporal, son interdependientes entre sí, y además dependen de un tercer pilar para poderse llevar a cabo. La fuerza.

¿Significa entonces que estos procesos son escalones por los que debo ir pasando de uno en uno? ¿No puedo hacer nada de cardio hasta que no llegue al escalón correspondiente? ¿O mejorar mi composición corporal hasta no adquirir una buena calidad de movimiento? La respuesta es un no rotundo. Estos tres pilares básicos sobre los que se debe sustentar cualquier proceso de entrenamiento de calidad son más bien un flujo constante entre sí, más que una escalera sin retorno.

Y bueno, una vez que ya conoces un poquito mejor mi visión al respecto, el objetivo final del contenido que comparto aquí, como en mis rrss (bajo la capa de un eterno aprendiz, que es lo qoeu soy y seré siempre), es el de aportar un poco de conocimiento, coherencia y entusiasmo por el maravilloso mundo del ejercicio físico a todo aquel que quiera acercar el oído.

Espero verte por las distintas plataformas. Pero no solo con actitud pasiva, si no con toda la proactividad posible, preguntándome dudas, compartiendo, e incluso ¡debatiendo mis ideas! ¡Es la mejor manera de avanzar!

Nos vemos 😊